‘El final del arco iris’ es la leyenda que tiene en su bandera un lugar que es el paraíso de los amantes del buceo y el snorkeling; se trata de las Islas Palau, un conjunto de islas e islotes del sur del Pacífico situado al este de Filipinas.
Un viejo folleto de viajes hallado en un hotel, proponía la insólita experiencia de ‘poder sumergirse en un lago lleno de millones de medusas’, una oferta que podría parecer descabellada para quienes practican submarinismo pero que sin embargo es posible por cuanto en el lago salino de la isla Eil Malk, las medusas que lo habitan fueron perdiendo sus toxinas y ahora son inofensivas por lo que resulta un espectáculo fascinante ver miles de medusas moviéndose alrededor de los nadadores, buscando la luz.
Las Islas Palau son un destino paradisíaco y en sus aguas confluyen tres corrientes submarinas que hacen posible la convivencia de variadas especies. Palau, y especialmente el sur del archipiélago, es un sitio ideal para quienes se inician en la práctica del buceo y está considerada como el número uno por diversas asociaciones de buceadores, científicos marinos y conservacionistas.
Como testigos de antiguas batallas, bajo sus aguas se encuentran cientos de aviones y barcos hundidos, máquinas de guerra que se han constituido en el hogar de corales, anémonas y peces tropicales, lo que constituye un verdadero atractivo para los submarinistas quienes, además gustan explorar las cuevas submarinas, lugares con cámaras de aire donde el silencio es impresionante.
jueves, 18 de noviembre de 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
Bora Bora
Localización geográfica de Bora Bora
Bora Bora es una isla oceánica de la Polinesia Francesa ubicada el norte de Tahití, precisamente a 260 kilómetros de la capital de Papeete. Esta isla cuenta con 250 kilómetros cuadrados de territorio, el cual fue formado por un volcán extinto que formó un arrecife de coral con una laguna interior que la comunica con el mar.
Seguridad en el viaje a Bora Bora
Siéntase totalmente seguro y disfrute al 100% sus vacaciones en Bora Bora. En este lugar sólo debe preocuparse por pasarla bien, relajarse y gozar de los atractivos de la isla, ya que aquí prácticamente no se producen robos, aunque de todos modos como en todo viaje que realice a cualquier punto del planeta es ideal guardar el dinero y los documentos importantes como el pasaporte en la caja fuerte del hotel.
Por otro lado, Bora Bora no sufre de problemas de salubridad, así que puede beber y comer con toda tranquilidad. En todo caso hay que tener mayor cuidado con el sol y con los cortes de manta rayas o corales cuando realicemos buceo submarino.
Clima de Bora Bora
La mejor temporada para viajar a Bora Bora es durante los meses de mayo a octubre ya que el clima es fresco y menos húmedo que en los otros meses, pero eso sí llueve todo el año, aunque también el sol aparece los 365 días. No se le ocurra visitar la zona durante los meses de noviembre a abril ya que encontrará vientos huracanados.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Papúa Nueva Guinea
Papúa Nueva Guinea se localiza en la mitad oriental de la isla de Nueva Guinea, compartiéndola con Indonesia (continente asiático), junto a algunas islas que la rodean, al norte de Australia y cerca de las Islas Salomón.
Disfruta de un clima tropical con un monzón en la región noroeste desde diciembre a marzo, y otro en la región sureste desde mayo a octubre. El país se encuentra en el Cinturón de Fuego del Océano Pacífico, por lo que los seísmos y los tsunamis son frecuentes.
Es un país predominantemente montañosos lleno de frondosos bosques y zonas costeras bajas. Su ecosistema es único en el mundo, tanto es así que en el 2006 una expedición internacional descubrió diversas especies desconocidas en una parte de Papúa Nueva Guinea, que se denominaron como “Mundo Perdido“.
Su población tiene 3 lenguas oficiales: el inglés, la Tok Pisin (la mayoritaria) y el Hiri Motu en el sur.
Se cree que existen más de 1000 grupos culturales, con arte, música, tradiciones , lengua, bailes.. característicos. Generalemente las aldeas tienen una economía de subsistencia agrícola y de caza.
Las aldeas que bordean el río Sepik son famosas por sus esculturas de madera con formas vegetales y humanas, como símbolo de sus antecesores.
Hasta los años 30, las conchas marinas eran la moneda de Papúa Nueva Guinea, y aún hoy los novios deben recolectar unas cuantas para poder casarse.
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